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Equinoterapia o Hipoterapia Mejora Tu Calidad de Vida

El caballo es una fuente inagotable de estímulos, que favorecen la coordinación motora, la atención, el equilibrio, los reflejos y muchas otras respuestas autónomas del ser humano; también actúa sobre las funciones cognoscitivas, y especialmente, sobre las respuestas emocionales.

 

 Todas las sensaciones y emociones que se despiertan al practicar la equitación fueron las que llevaron hace casi 50 años a los investigadores, a emplear métodos terapéuticos con la ayuda de caballos para el tratamiento de personas con alguna discapacidad o problema físico y/o mental. Esta actividad recibe los nombres de: Hipoterapia, Equinoterapia ó Terapia Ecuestre. La Equinoterapia es un método terapéutico que emplea al caballo, las técnicas y  prácticas ecuestres dentro de un abordaje interdisciplinario en las áreas de equitación, salud y educación; buscando la rehabilitación, integración y desarrollo físico, psíquico y social de personas con problemas de salud, procurándoles una mejor calida de vida. 

 

El término Hipoterapia procede del griego “Hippos” (caballo), que denomina la alternativa terapéutica basada en la utilización del movimiento multidimensional del caballo para el tratamiento de diferentes afecciones físicas y mentales. La Hipoterapia ha demostrado en numerosas ocasiones sus resultados positivos en todo tipo de personas, generando mayor sensibilidad, altos estados de relajación entre otras bondades que el trote del caballo puede llegar a conseguir.

 

Evocando  la Historia  

El efecto beneficioso del movimiento del caballo se conoce desde la antigüedad. Los griegos aconsejaban practicar equitación con el fin de mejorar el estado anímico de los enfermos incurables, incluso el propio Hipócrates, 460 años antes de Cristo ya hablaba del saludable trote de los caballos. En su libro “LAS DIETAS”, aconsejaba la equitación para “regenerar la salud y preservar el cuerpo humano de muchas dolencias y sobre todo en el tratamiento del insomnio”. Además de eso afirmaba que “La equitación practicada al aire libre hace que los músculos mejoren su tono”.  Más tarde, en el siglo XVII, la medicina utilizaba la equitación como método para combatir la gota, enfermedad que por entonces causaba auténticos trastornos.

 

Los primeros antecedentes experimentados datan de 1875, año en el que el neurólogo francés Chassiagnac descubrió que un caballo en movimiento mejora el equilibrio, el movimiento articular y el control muscular de los pacientes. Experimentó con esta idea y concluyó que montar a caballo mejoraba el estado de ánimo y que era particularmente beneficioso para los parapléjicos y pacientes con trastornos neurológicos. Pero el auténtico auge de la Hipoterapia en Europa surge a partir de los años 50 y 60, desarrollándose principalmente en Alemania. En este país se experimentó por aquel entonces con el método que en nuestros días se utiliza, basado principalmente en el establecimiento de una relación directa entre el movimiento del caballo y la respuesta del paciente.

 

Los movimientos que realiza el jinete son consecuencias de los movimientos del caballo, de allí la denominación de Hipoterapia. Los músculos que los jinetes usan o intentan usar en la práctica de éste deporte, son los mismos que se utilizan para caminar. De este modo, aunque el discapacitado no camine, sus músculos son puestos en acción al igual que si estuviera caminando, pero en forma mucho más amena que lo que se puede realizar en un gimnasio, logrando de ésta manera avances más rápidos.

 

El caballo es un animal fuertemente ligado al hombre desde tiempos remotos. Su belleza, inteligencia y capacidad de trabajo, pero sobre todo su lealtad y compañerismo para con las personas, lo transforman en un aliado ideal. La equinoterapia se puede considerar una terapia integral, que no sólo cumple funciones fisioterapéuticas, sino también ofrece amplios beneficios en el área psicológica. Se puede utilizar como terapia complementaria a otras fisioterapias o psicoterapias, aunque se ha ganado un importante lugar como terapia alternativa de ambas porque cumple con objetivos tanto de fisioterapia como de psicoterapia. La equinoterapia abarca la integración de cuatro ámbitos profesionales diferentes: la medicina, la psicología, la pedagogía y el deporte.

 

Ejercicios y juegos terapéuticos: 

Los ejercicios neuromusculares aplicados durante la monta refuerzan y complementan el efecto terapéutico y apoyan la regulación del tono muscular, la disminución de los efectos tónicos, la coordinación psicomotriz gruesa, la simetría corporal, la estabilización del tronco y de la cabeza, y el desarrollo de elasticidad, agilidad y fuerza muscular.

Durante la actividad se llevan a cabo los ejercicios y juegos entre el paciente y el terapeuta, sin olvidar el propósito terapéutico. Los juegos realizados entre los compañeros fomentan la interacción social, beneficiando el área sociomotora además de la psicomotricidad.
Los juegos y ejercicios están dirigidos a distintas áreas: emocional, sensopercepción, coordinación psicomotriz, sociointegrativos, entre otras ventajas.

Esta terapia puede ser aprovechada en pacientes con:

  • Patologías neurológicas (parálisis cerebral, esclerosis múltiple, hemiplejías, parkinson, lesiones medulares, polio, etc.)
    • Patologías ortopédicas y quirúrgicas (amputados, escoliosis, etc.)
    • Secuelas de traumatismo craneocefálico con disfunción motora.
    • Parálisis cerebral (espástica, discinética, atáxica, hipotónica).
    • Autismo.
    • Hiperquinesia.
    • Neurosis, psicosis, esquizofrenia.
    • Toxicomanias.
    • Síndrome de Down (que no posean subluxación atlantoaxial)
    • Distrofia muscular
    • Enfermedades neurodegenerativas
    • Anorexia, Bulimia
    • Escoliosis (menor de 40º), Cifosis, Lordosis, Lumbago.

Los efectos terapéuticos de la equinoterapia:

Se dan en distintas áreas:
• Efectos neuromotores:
Regulación del tono muscular. Inhibición de reflejos tónicos y movimientos asociados. Grabación y automatización del patrón de locomoción.
• Efectos sensomotores:
Desarrollo de la sensopercepción táctil. Desarrollo del sistema propioceptivo.Fomento de la integración sensorial (táctil, visual, auditivo).Desarrollo de la conciencia e imagen corporal.
• Efectos psicomotores:
Estabilización del tronco y de la cabeza. Desarrollo del equilibrio horizontal y vertical. Construcción de la simetría corporal. Fomento de la coordinación psicomotriz gruesa y fina. Desarrollo de la lateralidad. Incremento de elasticidad, agilidad y fuerza muscular.
• Efectos sociomotores:
Desarrollo de la comunicación análoga y verbal. Aumento de la atención y concentración mental. Confrontación de temores personales. Incremento de auto confianza y autoestima. Desarrollo de la voluntad. Aumento de la capacidad de adaptación. Disminución de impulsos agresivos. Desarrollo del comportamiento cooperativo. Desarrollo de la responsabilidad.
• Efectos funcionales:
Estimulación del sistema circulatorio. Estimulación del sistema respiratorio.

Forma de trabajo:

La primera actividad que realizamos con el alumno es el conocimiento del caballo. Es fundamental que conozca su caballo y establezca un primer contacto con él.
Si bien al principio el alumno subirá con ayuda de los voluntarios al caballo el objetivo ideal es que cada vez él colabore más en este procedimiento. 


No siempre el alumno se sentará sobre el caballo en la postura tradicional, ahorcajado y mirando hacia la cabeza del animal. Algunas veces y dependiendo del tipo de estimulación que se necesite es posible que el paciente se recueste sobre el lomo, que se siente al revés, mirando a la cadera, que se cuelgue adoptando la posición de ” indio muerto” y que adopte incluso posturas más extrañas.


La cadencia rítmica y constante del caballo al andar proporciona una forma ideal de trabajo y estimulación. La posibilidad de variar las cadencias, aumentando o disminuyéndolos ritmos del movimiento así como la variación de los aires del caballo permiten una gran variedad de posibilidades de estimulación.

Una de las principales ventajas de este tipo de terapia es que el paciente asume los ejercicios como algo secundario, como parte de una actividad deportiva o recreativa que lo divierte y estimula. El alumno hace terapia lejos de una mesa de tratamiento, del ambiente convencional de la fisioterapia, se mantiene entretenido y atento a todo lo que pasa a su alrededor. Los ejercicios físicos pasan a un segundo lugar mientras su sistema nervioso central está trabajando plenamente y se obtienen los avances deseados.

1 Comment
  • Rachel Medina
    Posted at 08:46h, 24 enero Responder

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